Dificultades y logros de los católicos cubanos en Internet

Sesenta entidades de la Iglesia realizan comunicación social en el país a través de la red

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ROMA, martes 15 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- El «wiki-directorio global de medios de comunicación de la Iglesia Católica», www.intermirifica.net, acaba de publicar la lista de los medios católicos de la Iglesia católica en Cuba. Se puede constatar que existen cerca de 60 entidades que realizan actividades de comunicación social en este país donde la Iglesia no posee estaciones de radio ni de televisión.

El panorama comunicativo de la Iglesia cubana que emerge de «las páginas amarillas de la comunicación católica» refleja el proceso y la evolución de las formas  de anunciar la Buena Noticia para que ésta tenga resonancia en la sociedad a través de sus 52 publicaciones (impresas y virtuales), al menos 6 oficinas de comunicación y 2 productoras; todas ellas con un escaso acceso a Internet.

Pero ¿cuál ha sido este proceso interno de la comunicación eclesial en Cuba?

Luego de varias décadas de silencio se dieron pasos concretos con el nacimiento de la publicación Vida Cristiana en 1967, que para su producción pasó por el mimeógrafo y el papel carbón; se fue popularizando en la década de los años 90 y luego se transformó en cientos de hojitas o pequeños boletines para la catequesis y la misión, en publicaciones parroquiales y de grupos (periódicas y de ocasión). Gracias a estos pequeños boletines muchas personas tuvieron noticias de la Iglesia y de Jesucristo por primera vez.

Ya en 1995 la RIIAL había implementado una red digital interna de comunicación interdiocesana a través de la Nunciatura Apostólica y de la Conferencia Episcopal que, entre otras cosas, sirvió a la preparación de la visita de Juan Pablo a la Isla.

Tras la histórica visita del Pontífice a la Isla en enero de 1998, se fue sistematizando el acceso de los obispos a las cadenas provinciales de la única radio oficial en fechas significativas o celebraciones importantes en el año litúrgico (Navidad o Semana Santa), así como la transmisión televisada de alocuciones ocasionales de obispos y de celebraciones relevantes de la Iglesia en Cuba y el mundo.

Con «el boom de Internet» en el mundo, a finales de la década de los 90, a pesar del escaso acceso existente en la Isla, algunos boletines iniciaron a ser publicados en la web; así lo explica la  ingeniera en telecomunicaciones,  María López, responsable de la Comisión de Medios de Comunicación de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba y actual coordinadora de la Unión Católica de Prensa (UCP-Cuba) -: «la diócesis de Pinar del Río y su revista Vitral fueron ‘pioneros’ en la comunicación digital, muy tempranamente comprendieron que el espacio público que abría Internet, era necesario utilizarlo para difundir el anuncio de la Palabra de Dios, misión primera de todo cristiano y de toda la Iglesia. Poco a poco, otras publicaciones importantes, dieron el salto: Palabra Nueva, Espacio Laical, Bioética… que les permitió no sólo ampliar de manera virtual el número de lectores, sino que abrió la posibilidad de la inmediatez, y del contacto «personal» con sus lectores, abrió la posibilidad del intercambio y el debate público, limitado ciertamente por la frecuencia de las mismas en formato impreso».

Dificultades

El esfuerzo de las publicaciones impresas para entrar en la era digital tuvo y tiene la gran dificultad debido al acceso al Internet. El ingeniero Sergio Lázaro Cabarrouy, encargado de la RIIAL en Cuba evalúa el proceso de digitalización de la comunicación eclesial  en Cuba afirmado que «el acceso a Internet es aún muy limitado, por tanto lo es también para una gran parte del pueblo que constituye la Iglesia. En la sede de la Conferencia Episcopal y en los obispados hay accesos a Internet que no superan los 64 Kbps, uno solo de los cuales es por línea directa (DSL), los demás son por línea telefónica. Algunas casas religiosas o parroquias tienen accesos telefónicos propios porque en ellos reside algún sacerdote o religiosa que viene de otro país como misionero. Todavía los cubanos no pueden tener acceso a Internet en sus casas por lo que pocos agentes de pastoral hacen un uso sistemático de la red»

En este sentido cabe recordar que fue el mismo presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones, Arzobispo Claudio María Celli, que durante su última visita oficial a Cuba en noviembre del 2009 declaró públicamente que desearía «que la Iglesia cubana paulatinamente pueda tener un acceso normal a los grandes medios de comunicación que las grandes tecnologías, como radio, televisión, Internet y multimedia, hoy día nos ofrecen».

Sin embargo, Sergio Lázaro Cabarrouy, que también es responsable del blog creerencuba.org,  aclara que «no obstante, desde la Conferencia Episcopal, algunas diócesis, parroquias e instituciones religiosas se han ido fundando y sosteniendo servicios de información como sitios web y boletines, que tienen cientos y a veces miles de visitas diarias, el 40% de las cuales se realiza desde dentro de la isla. Son pocos, pero esos pocos nos interesan. Son los primeros pasos para llegar a los muchos que esperamos servir cuando los accesos mejoren. Por ahora los responsables de RIIAL-Cuba utilizan sus accesos a la Red para proveer información a sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se la requieren para su trabajo pastoral; también mantienen el reenvío de noticias de varias agencias internacionales hacia nuestra red de correo electrónico que se soporta mediante servidores instalados en obispados y otras instituciones, que estuvieron mucho tiempo conectándose vía telefónica y hoy lo hacen a través del único proveedor estatal de Internet. RIIAL-Cuba también promueve el uso de las nuevas tecnologías de la información en la vida de las parroquias y ofrece espacios de formación para ello».

«Trabajar en red»: el gran reto

Tanto la coordinadora de la Unión Católica de la Prensa  como el responsable de la RIIAL-Cuba coinciden en que Trabajar en red es realmente el gran reto, pues supone la certeza que «la obra de nuestras manos (publicaciones, sitios web, servicios informativos…) no es nuestra sino de Dios; todo esto supone grandeza de corazón para saber disminuir nosotros. Diría que estamos aprendiendo a trabajar en red, y que este es un momento privilegiado en la vida de la Iglesia para ello», añade María López desde Santiago de Cuba».

En efecto, junto a las revistas impresas y digitales, se han ido consolidando diversas experiencias en el campo audiovisual: los centros de comunicación de los padres salesianos y jesuitas, así como de distintos obispados que producen programas radiales y audiovisuales de discreta calidad, todo ello es distribuido a través de casetes y CD’s entre los grupos parroquiales y comunidades católicas. Otras formas de comunicación que se han ido consolidando son los grupos de teatro y musicales, festivales de música, y pequeñas editoriales casi artesanales.

Es así, que en Cuba no se verifica sólo una brecha digital, sino también de una brecha comunicacional que los agentes de pastoral tratan de saldar. La solución no sólo pasa por el acceso a Internet sino también por un total cambio de mentalidad para hacer y ser comunicación en red, tal como lo experimentan una nueva generación de jóvenes comunicadores católicos nacida de la necesidad de estar presentes en el mundo juvenil usando los medios y lenguajes que le son propios; venciendo la imposibilidad de llevar al papel impreso por un problema de costos sus publicaciones y distribuidas sólo en formato digital; publicaciones con altos contenidos y a la vez, con una belleza y limpieza en su presentación dignas de elogio.

Una experiencia concreta

Una experiencia de renovada comunicación en red ha sido la cobertura ininterrumpida de la  Peregrinación de la imagen de la Virgen de la Caridad del Co
bre (de la imagen de la Virgen Mambisa) por todas las diócesis cubanas. María López cuenta: «nos propusimos que tuviera una cobertura total en los medios que disponemos para hacerlo, Internet y el correo electrónico de nuestra red nacional».

«El objetivo –añade– era comunicar la noticia, que no es ni el lugar por dónde se encuentra la Virgen, ni el número de los que asisten a los actos y celebraciones (aunque esto también se diga); quisimos comunicar la experiencia de fe de nuestro pueblo, el paso de Dios a través de la imagen de la Virgen…».

«Y es realmente hermoso ser hacedores de este puente –concluye María López-. Así se conformó una red de redactores, fotógrafos, informáticos, web master, responsables de comunicación, los obispos; cada uno sabía qué, cómo y cuándo debía realizar sus funciones para que la información fluya y lleve la Verdad de la que vamos siendo testigos privilegiados».

Por Ariel Beramendi, fundador del blog http://iglesiaycomunicacion.blogspot.com

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ZENIT Staff

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