CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 16 marzo 2005 (ZENIT.org).- Juan Pablo II se asomó por sorpresa este miércoles durante unos breves momentos a la ventana de su estudio para bendecir a los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

El Santo Padre, quien no habló, realizó en varias ocasiones el gesto de bendición. El ambiente primaveral, que caracterizaba poco antes de mediodía a Roma, bañada por un estupendo sol, permitió abrir su ventana de par en par.

Ha sido la primera vez que el pontífice aparece en público desde su regreso al Vaticano, el domingo pasado, tras 18 días de hospitalización a causa de la traqueotomía a la que fue sometido el 24 de febrero por una insuficiencia respiratoria.

El pontífice, sentado en su sillón, tenía el rostro sereno, confirmando la positiva convalecencia que ha registrado Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede, en los comunicados sobre su salud.

Al asomarse fue acogido por aplausos de los presentes, en su mayoría polacos y estadounidenses. Poco antes, niños de su país habían entonado cantos en su idioma natal.

Unos mil peregrinos se habían congregado en la plaza, a pesar de que el día anterior la Santa Sede había anunciado la cancelación de la audiencia general, con la esperanza de verle y el Papa no les quiso defraudar.

En estos días de convalecencia, el obispo de Roma atiende los asuntos más importantes de la Santa Sede y de la Iglesia y se prepara para vivir la Semana Santa, en la que todavía no se sabe cómo será su participación.

Se ha anunciado que el Domingo de Resurrección impartirá la bendición «Urbi et Orbi» (a la ciudad y al mundo).