Embajador en el Vaticano: Cuba responderá positivamente al Papa

Print Friendly, PDF & Email

Entrevista con Eduardo Delgado Bermúdez

Share this Entry
Print Friendly, PDF & Email

ROMA, lunes 8 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- El embajador de Cuba ante la Santa Sede desde diciembre, Eduardo Delgado Bermúdez, asegura categóricamente que su país responderá positivamente a la petición que Benedicto XVI ha hecho de seguir avanzando en materia de libertad religiosa.

Nacido en 1943, Delgado Bermúdez pasó a ser oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias cuando la Revolución de Fidel Castro llegó al poder en 1959. Historiador, a partir de 1962 se ha dedicado a la diplomacia siendo de 2002 a 2009 director general del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En esta entrevista con ZENIT, el embajador analiza también aspectos de los 75 años de relaciones Cuba-Santa Sede, que se celebran en este año.

–¿Con que sentimientos afronta su nuevo cargo?

–Eduardo Delgado Bermúdez: En mi discurso a Su Santidad expliqué que para mí es un muy alto honor –tanto por razones del momento que vive Cuba y la humanidad en general– la oportunidad que tengo de servir a mi país, nuestro pueblo, y por supuesto a la Iglesia cubana. En lo personal, y más íntimo, soy de profesión historiador y trabajar en Roma, es una gran oportunidad para cualquiera que se interesa por la historia. Ciertamente mi especialidad no es la historia de Roma, sino la historia de China, Japón, Asia en general, pero me interesa mucho la historia de Roma, de toda la civilización romana y, por supuesto, también la historia de la Iglesia.

-¿Qué piensa del Papa y su pontificado?

–Eduardo Delgado Bermúdez: Yo creo que siempre el Papa juega un papel muy importante en el mundo, pues la Iglesia tiene una gran influencia. Ante todos los grandes acontecimientos de la humanidad la Iglesia siempre se ha pronunciado, aunque la Iglesia, como todos sabemos, tiene un papel espiritual, religioso, no político. Pero ante los hechos más relevantes de la humanidad la Iglesia y el Papa siempre han presentado su posición.

El actual Papa para mí es una figura extraordinaria, un hombre de mucho talento, un estudioso. Se ve, al escucharlo, al leer las cosas que escribe, que es un hombre muy estudioso. Yo leí muy detenidamente su última encíclica, «Caridad en la Verdad», y me impresionó notablemente desde todos los puntos de vista. Y le puedo decir que el contenido de esta encíclica es compartible casi en el 100% por el gobierno cubano, por mí como persona, y estoy seguro que por el resto del pueblo cubano y por las personas que en Cuba defendemos la Revolución, defendemos el modelo que existe, su proceso político y social. El contenido, le repito, está muy cerca, por ejemplo, de nuestras posiciones internacionales: como en el tema de la reestructuración del orden económico, la posición sobre el neoliberalismo, la posición sobre la reestructuración del orden financiero internacional, el papel de las Naciones Unidas. Pero también hay convergencia en temas que van más allá de la gran política, aunque están relacionados, como el medio ambiente, y con todos aquellos aspectos también doctrinales, por ejemplo, el papel de la ética, de la moral, el papel de la espiritualidad en el individuo, el rechazo a las sociedades consumistas actuales, que materializan al hombre y le hacen que sólo se interese por las cosas materiales, lo alejan no sólo de la cultura y del arte, sino también de todos los demás valores espirituales que debe desarrollar el hombre. En todos esos aspectos estamos en la misma posición.

–El Papa en su discurso habló sobre el embargo y Cuba. ¿Qué piensa usted?

–Eduardo Delgado Bermúdez: La posición de la Santa Sede es clara contra el embargo. Usted sabe que hay una diferencia entre la palabra embargo y la palabra bloqueo. Nosotros decimos bloqueo económico. ¿Por qué? Las medidas de Estados Unidos con Cuba no sólo impiden absolutamente el comercio entre Estados Unidos y Cuba, aunque ahora hay autorización para comprar alimentos, en condiciones también de bloqueo: hay que pagar en efectivo, barcos de Cuba no pueden transportar esa mercancía, hay que pagar por adelantado, y es sólo para productos agrícolas. Pero el comercio entre Estados Unidos y Cuba está prohibido. Está prohibido usar el dólar, no puedo tener dólares en mi bolsillo, no puedo tener cuenta en un banco norteamericano, no puedo hacer una operación bancaria a través de un banco norteamericano y, si la hago, a través de Singapur, y le estoy refiriendo casos que se han producido, al detectar esa operación ese dinero es embargado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Barcos cubanos no pueden entrar en Estados Unidos, aviones cubanos no pueden entrar en Estados Unidos, la tarjeta de crédito no puede funcionar. Ciudadanos de Estados Unidos no pueden viajar a Cuba, tienen que ser ciudadanos de origen cubano. Un ciudadano normal de Estados Unidos no puede viajar a Cuba, está prohibido. Y podría relatarle más de 25 medidas. Una compañía norteamericana en Italia no puede venderle nada Cuba. Si la Fiat compra níquel cubano, tiene que demostrar que los automóviles que exporta a Estados Unidos no contienen níquel cubano. Es muy complicado. Entonces para nosotros es bloqueo económico.

La posición de Su Santidad y la Santa Sede es categóricamente contra el embargo, eso lo ha expresado su Santidad Juan Pablo II y ahora lo ha reiterado Su Santidad Benedicto XVI. La Santa Sede es contraria, al bloqueo, aunque le llama embargo.

–¿Qué valoración puede hacer de las relaciones entre la Santa Sede y Cuba?

–Eduardo Delgado Bermúdez: En este año, se cumplen 75 años de relaciones. Nunca se han interrumpido en ningún momento. Han sido buenas. Yo puedo afirmarle categóricamente lo que dije en su discurso a Su Santidad: actualmente son mejores esas relaciones. Con motivo del aniversario, esperamos que se lleve a cabo un programa conmemorativo con actividades en Cuba y Roma.

–¿Cómo ve su misión como embajador?

–Eduardo Delgado Bermúdez: Quiero trabajar por las buenas relaciones, el entendimiento, la mejor comprensión de una parte y de la otra, afrontar las situaciones que se puedan presentar en el desarrollo de las relaciones. Y en este sentido el papel de cualquier embajador, de mi predecesor y de los que vendrán después es importante, porque es el canal, el enlace de las comunicaciones. Es muy importante el que el embajador contribuya a que ese canal sea positivo.

–¿Y hay temas o sectores en los que concentrar su atención?

–Eduardo Delgado Bermúdez: En todos los temas. Nosotros tenemos relaciones prácticamente con todos los dicasterios del Vaticano: el de Cultura, de la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el del Diálogo Interreligioso…, en todas las áreas, no sólo en los aspectos políticos: en la cultura, en la bioética, en el trabajo científico. He estado visitando todos los dicasterios. Y no son relaciones que se van a crear ahora con mi visita, sino que son relaciones que ya existían, que yo estoy actualizando.

–En el discurso que le dirigió, el Papa esperaba que se sigan multiplicando los signos concretos de apertura al ejercicio de la libertad religiosa, tal como se ha venido haciendo en los últimos años. El gobierno responderá a esta esperanza del Santo Padre.

–Eduardo Delgado Bermúdez: Primero: en Cuba existe libertad religiosa. La constitución en el artículo 55 dice que se reconoce, respeta y garantiza la libertad de conciencia y de religión. Se reconoce, respeta y garantiza la libertad de cada ciudadano para cambiar de creencia religiosa, o para no tener ninguna, y para profesar dentro del respeto a la ley el culto religioso de su preferencia. La ley regula las relaciones del Estado con las instituciones religiosas. No ha habido nunca un problema, una dificultad notoria, grande, entre la Revolución cubana, el gobierno revolucionario que se creó, que se instaló, el 1 de enero de 1959 y la Iglesia o el Vaticano. Una revolución siempre es
una gran transformación social, económica, es un cambio, una Revolución no se hace en una fábrica, no se realiza como un cenicero o una cajita. La revolución surge de una coyuntura donde hay factores de discriminación, de opresión, que son los que originan esa revolución. Si usted analiza la historia, no voy a citar ningún otro caso, porque no me corresponde a mí citar el caso de otro país, usted puede ver que hay regiones en las que ha habido grandes conflictos religiosos, en las que se han quemado templos, se han asesinado sacerdotes, ha habido confrontación armada entre personas partidarias de la religión y otras personas. En Cuba no ha sucedido nunca. No estamos hablando del caso de los disidentes, que para nosotros son agentes del gobierno norteamericano, pues reciben dinero del gobierno norteamericano, y quien paga, manda. Ese es otro tema. Entre los contrarrevolucionarios puede haber personas que tienen creencias católicas, otros protestantes, otros creencias animistas africanas, y puede haber ateos, no creyentes, agnósticos. El problema no está originado por la posición de religión, sino por la posición de violación de las leyes que asuma la persona.

Cuba también garantiza la libertad de conciencia. Usted puede pensar distinto, puede pensar contra la Revolución, lo que no puede es violar la ley. Son conceptos diferentes. Por eso no ha habido nunca un conflicto. Yo creo que la Iglesia cubana también ha sido sabia para diferenciar y reclamar espacios como le corresponde para la práctica de la religión, pero sin meterse directamente en cuestiones de temas políticos, y eso es algo positivo. Las relaciones han mejorado en los últimos años. Ha habido pasos concretos. Una Revolución es un proceso que va madurando. En un inicio, por ejemplo, en el Partido Comunista de Cuba, no podían ingresar los que tuvieran creencias religiosas. Eso se eliminó. Actualmente dentro del Partido Comunista hay muchos militantes que son católicos, o que tienen otras religiones, en Cuba hay muchas religiones. Hay diputados nacionales, diputados a la Asamblea Nacional, que son católicos, hay pastores protestantes. O sea, éstos han sido pasos concretos de apertura. Cuando se hicieron las leyes hace más de 30 años, modificando los días feriados de Cuba, la Pascua dejó de ser feriado. Después, a partir de la visita de Juan Pablo II, la Pascua vuelve a ser feriado para que los que practican la religión católica puedan hacerlo cómodamente, y puedan ir a los templos y vivir las actividades íntimas en su hogar. Se ha facilitado el acceso para ofrecer misas en las cárceles, pues en las cárceles hay católicos y durante un tiempo esto no fue posible. Son cuestiones concretas.

Usted me hace una pregunta: ¿la esperanza del Papa será correspondida? Yo puedo decirle categóricamente que sí, que el gobierno de Cuba, y esto lo dije en mi discurso, que no es personal, es un discurso que pronuncié en nombre del gobierno cubano, está aprobado por el gobierno cubano. Nosotros decimos que estamos en la disposición de seguir avanzando así como Su Santidad lo expresó.

–Tanto el cardenal Tarcisio Bertone como el arzobispo Claudio Maria Celli al visitar la isla recientemente han pedido más acceso para la Iglesia a los medios de comunicación. ¿Responderá Cuba a esta solicitud?

–Eduardo Delgado Bermúdez: Usted es periodista. Usted sabe la historia del vaso de agua medio vacío y medio lleno. Cuando yo quiero ser negativo, yo digo que el vaso está medio vacío, cuando yo quiero ser positivo digo que está medio lleno. Sobre estas cosas generalmente la prensa hace un reflejo intencionado. El acceso de la Iglesia católica a los medios de prensa se ha ido produciendo igual que sucedió con la declaración de la Navidad como día feriado, o como se han autorizado innumerables procesiones religiosas dentro de la ley. Antes quedaban muy pocas en Cuba, ahora han aumentado considerablemente. Y actualmente los obispos tienen acceso a los medios nacionales de comunicación, un acceso que les ha ofrecido el gobierno porque los medios de comunicación, en Cuba, son estatales. Yo le puedo decir que sobre esto se ha conversado entre las autoridades de la Iglesia local y el gobierno cubano y se continuarán dando facilidades para aumentar este acceso. Esto es positivo. Es así.

–Usted decía que ahora las relaciones entre el gobierno cubano y la Iglesia han mejorado. ¿En qué aspectos en particular?

–Eduardo Delgado Bermdez: Yo creo en mi apreciación que el primer gran resultado es que hoy día todos los temas pueden ser discutidos entre la Iglesia cubana y las autoridades en un ambiente de respeto de comunicación positivo, constructivo, o sea, no existe actualmente ningún tema que pueda ser objeto de confrontación. Para mí ese es el logro mas importante. Yo creo que ahora son muy importantes los pasos que se han venido dando para la construcción del seminario de formación de sacerdotes católicos en las afueras de La Habana. Es un tema al que se había llegado a un acuerdo hace 30 años, pero que no se haba materializado, porque hay que construirlo.

Creo que es un hecho significativo el que algunos edificios que estaban en el poder de las autoridades por diversas razones han sido devueltos a la iglesia y otros están en proceso de reparación. Sobre otros logros, sería repetir temas: por ejemplo, el acceso a la misa en las cárceles, que no existía, el acceso a los medios de prensa. Estos son hechos importantes que pueden ser calificados como los mejores resultados. Nosotros somos optimistas, vemos el vaso medio lleno.

Tenemos muchos puntos en común con la Iglesia. Y le repito, no sólo en temas corrientes o de política internacional, sino también en temas sobre la formación del hombre, sobre la doctrina, sobre la ética, la moral, y no lo vemos sólo hacia fuera, lo vemos también hacia dentro. La Iglesia puede jugar un papel positivo.

Ha sido muy importante también la ayuda que ha dado la Iglesia cuando se han producido las catástrofes naturales, los ciclones, la Iglesia ha dado una ayuda importante, es rápida, efectiva. Creo que eso hay que unirlo también a los mejores resultados.

–En su discurso Benedicto XVI repitió el llamamiento de Juan Pablo II al visitar Cuba en enero de 1998: Que Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba. ¿Se han dado pasos en este sentido?

–Eduardo Delgado Bermúdez: Yo creo que Cuba se ha abierto más al mundo. El mundo está abierto a Cuba, pero queda una parte del mundo que no está abierta a Cuba, los Estados Unidos de América. Creo que Cuba se ha abierto más, ha dado pasos más concretos en dirección hacia esa apertura, que los pasos que ha dado el gobierno de los Estados Unidos.

–¿Podrá visitar Benedicto XVI Cuba?

–Eduardo Delgado Bermúdez: Yo pienso que sí. No hay ningún plan concreto. No hay una fecha. Pero claro que el Papa será bien recibido en Cuba.

Por Silvia Gattas

Share this Entry

ZENIT Staff

Apoye a ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación

@media only screen and (max-width: 600px) { .printfriendly { display: none !important; } }