La movilización global más grande contra la pena de muerte

Con el apoyo excepcional de México y comunidades religiosas

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ROMA, miércoles, 30 noviembre 2005 (ZENIT.org).- Este miércoles tuvo lugar la movilización mundial más grande contra las ejecuciones capitales, con motivo de la cuarta Jornada mundial de trescientas ciudades contra la pena de muerte.

La novedad de este año ha sido la adhesión a la iniciativa de dos países (no ciudades), México y Chile, así como la adhesión conjunta de 63 congregaciones de religiosos masculinas y 69 femeninas.

La Jornada, que en este año llevaba por lema «Ciudades por la Vida. Ciudades contra la Pena de Muerte», es promovida por la Comunidad de San Egidio, movimiento eclesial fundado en Roma, en 1968, por el historiador Andrea Riccardi.

El presidente de México, Vicente Fox, envió un mensaje grabado en vídeo a los participantes en la Jornada en el que anunció que el pasado mes de junio, el Poder Legislativo mexicano aprobó una reforma constitucional para suprimir la pena de muerte, como parte de las acciones para ampliar el marco constitucional de protección de los derechos humanos, y para armonizar la legislación interna, conforme al desarrollo del marco jurídico internacional.

Al señalar que el proceso de reforma constitucional está a punto de culminar, el presidente Fox dijo que muy pronto quedará abolida la pena de muerte en México.

Con la convicción de que la pena de muerte es contraria a los derechos humanos, el presidente de México aseguró al mismo tiempo el compromiso de su gobierno en defensa de los mexicanos sentenciados a la pena capital en otros países.

En el acto central de la Jornada, participaron representantes de la Santa Sede, así como altos representantes de Italia, quince ministros de justicia de diversos países, embajadores de decenas de países, alcaldes de algunas ciudades y funcionarios de organismos no gubernamentales participantes, así como distintas personalidades del mundo artístico y cultural.

Con motivo de la Jornada, los superiores generales de las órdenes y congregaciones masculinas y femeninas han publicado un documento, distribuido por la Comunidad de San Egidio, en el que piden «a los gobiernos de todo el mundo abolir la pena de muerte», pues no tutela a las sociedad, sino que hace que sea más bárbara».

Las ciudades que se adhirieron a la Jornada mundial iluminaron en esta noche algunos de sus monumentos simbólicos para decir «no» a la pena de muerte.

La fecha del 30 de noviembre se decidió porque recuerda la primera abolición por parte de un Estado soberano de la pena de muerte, que tuvo lugar en el Granducado de Toscana el 30 de noviembre de 1786.

Actualmente hay 125 países abolicionistas en el mundo; otros 57 mantienen todavía la pena capital y 44 son abolicionistas de hecho, aunque mantienen la pena en el sistema jurídico. Liberia se ha convertido, este año, en el último país en abolir la pena de muerte.

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ZENIT Staff

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