Tras enfermedad, arzobispo de Asunción recuperó su actividad

Al regresar exhortó a los sacerdotes a ser como Cristo

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ASUNCIÓN, viernes 6 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Luego de un cuadro gripal y de un dengue grave que le impidieron estar presente durante las celebraciones de Semana Santa, el arzobispo de Asunción y presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, monseñor Pastor Cuquejo reanudó el miércoles sus actividades pastorales.

Monseñor Cuquejo aseguró que desea reaparecer en los actos del Bicentenario que se celebrará entre el 14 y 15 de mayo próximos.

La enfermedad

Pese a que el prelado retomó sus actividades, todavía guarda un régimen estricto de fisioterapia, informó este martes en un comunicado de prensa la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP).

«Recuperado de estos males es tratado por una afección de origen inmunológico”, señala el comunicado, “agravada por todo el cuadro anterior, que por el reposo prolongado desencadenó una inflamación de los nervios con debilitamiento de las extremidades inferiores».

Según dice el comunicado, el arzobispo de Asunción ingresó al servicio hospitalario en el Sanatorio Migone, luego de haber padecido de gripe en dos ocasiones, además de neumonía y dengue severo.

El comunicado indica que los obispos de Paraguay exhortan a «seguir unidos en la oración por la pronta y plena recuperación de la salud del señor Arzobispo y Presidente de la CEP».

Mensaje a los sacerdotes

Monseñor Cuquejo aprovechó el regreso a sus actividades para exhortar a los sacerdotes a que sean reflejo de Jesús.

“¿Qué espera de sus sacerdotes el Paraguay, en la celebración de su Bicentenario?”, dice el arzobispo en su mensaje. “Esta pregunta es como la que Jesús hizo a sus apóstoles, ¿qué dice la gente que soy yo?”, anota el Prelado.

Después el obispo hizo alusión a los tipos de comentarios que hace la gente al referirse a los consagrados y mostró el poco conocimiento que tienen algunos de la misión del sacerdote.

Así el prelado exhortó a los sacerdotes a que sepan reflejar el rostro de Dios, como el Padre Misericordioso, y el de Jesucristo, como Buen Pastor; dijo que anhelaba ver a sus sacerdotes llenos del Espíritu Santo: “El pueblo quiere vernos al sacerdote y a Dios, como una unidad comunicacional. El sacerdote debe ser el reflejo del rostro misericordioso de Dios, como nos dice Benedicto XVI en su enseñanza durante las audiencias vaticanas”, concluye el mensaje.

Por Carmen Elena Villa

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ZENIT Staff

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