Audiencia del Papa al presidente de la ex-República yugoslava de Macedonia

Por las celebraciones en honor de los santos Cirilo y Metodio

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 23 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el breve discurso que el Papa Benedicto XVI dirigió hoy al presidente de la ex-República yugoslava de Macedonia,Gjorge Ivanov, a quien recibió en audiencia junto con una delegación de las Iglesias católica y ortodoxa, presentes en Roma con ocasión de la fiesta de san Cirilo y san Metodio.

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Señor Presidente,

Honorables miembros del Gobierno y distinguidas autoridades,

Venerados hermanos representantes de la Iglesia ortodoxa y de la Iglesia católica

Estoy particularmente contento de acogeros y de dirigir a cada uno mi cordial saludo, en particular al señor Presidente de la ex-República yugoslava de Macedonia. La fiesta de los santos Cirilo y Metodio es para todos nosotros motivo de alegría. Estos santos hermanos enviados a los pueblos eslavos anunciaron el Evangelio en medio de muchas dificultades, pero siempre sostenidos por una indestructible confianza en el Señor. Fueron animados por la pasión de dar a conocer el Evangelio de Cristo y por tal motivo se prodigaron en enseñar la doctrina cristiana, recogiéndola en libros escritos en lengua eslava. Sin duda este fue un acontecimiento decisivo para el crecimiento y el desarrollo de la civilización y de la cultura eslava en general. El testimonio y la enseñanza de los santos Cirilo y Metodio son aún actuales tanto para quienes están al servicio del Evangelio como para quienes son llamados a gobernar los destinos de las naciones.

La vida de estos hombres estuvo totalmente dedicada a la actividad apostólica, y la intuición divina de hacer comprensible y accesible el mensaje de la Revelación a las poblaciones fue motivo de unidad para tradiciones y culturas diferentes. En la acogida del designio salvífico de Dios, los pueblos pueden reencontrar los fundamentos sobre los que edificar civilizaciones y sociedades imbuidas del espíritu de reconciliación y de convivencia pacífica. No puede haber unidad real sin el respeto por la dignidad de toda persona y de sus derechos inalienables. El Evangelio de Cristo, lo habían comprendido bien los santos Cirilo y Metodio, es capaz de iluminar todo ámbito y dimensión de la experiencia humana, para hacerla plenamente humana. La Palabra de Dios llama continuamente a la conversión del corazón, para que cada decisión, cada elección sean purificadas de intereses egoístas; y es precisamente desde esta conversión permanente a Dios desde donde es posible hacer que nazca una humanidad nueva.

Que vuestra peregrinación anual a Roma sea ocasión para renovar los vínculos de amistas entre vuestra nación y la Iglesia católica y, al mismo tiempo, para reforzar y promover el compromiso por el bien de vuestro país. Invoquemos la intercesión de los santos Cirilo y Metodio, para que el Señor pueda darles su paz y bendecir a las poblaciones de la ex-República yugoslava de Macedonia.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

©Libreria Editrice Vaticana]

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ZENIT Staff

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