Una instrucción para favorecer la reconciliación en la Iglesia

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No hay contradicción entre los dos usos del rito romano, afirma la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 13 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- La Comisión Pontificia Ecclesia Dei ha hecho pública hoy la Instrucción Universae Ecclesiae, que regula desde ahora la forma en que se podrá celebrar la Misa según el Misal anterior a la reforma litúrgica.

Esta Instrucción llega tres años y medio después de que se publicase el Motu Proprio Summorum Pontificum, por el que Benedicto XVI regulaba el usus antiquior de la liturgia, facilitando el acceso de todos los fieles.

Esta reglamentación actual, después de haber recibido el parecer de los obispos de todo el mundo, tiene como objetivo fundamental, expresado en el propio texto de la Instrucción, poner fin a una controversia que había causado profunda división y dolor en la Iglesia.

En efecto, reconoce el texto de la Instrucción, “muchos fieles, formados en el espíritu de las formas litúrgicas anteriores al Concilio Vaticano II, han expresado el vivo deseo de conservar la tradición antigua”, que después de la reforma litúrgica llevada a cabo por el papa Pablo VI parecía estar abocada a la desaparición.

De hecho, aunque el caso de los seguidores de monseñor Marcel Lefevre haya sido el más conocido debido al acto cismático de 1988, otros numerosos grupos de fieles, que nunca se han separado de la comunión con Pedro, llevaban décadas solicitando poder celebrar la liturgia según el uso antiguo, ante la reticencia de muchos obispos diocesanos, que temían que fuese causa de división en sus diócesis.

La Instrucción, en este sentido, para evitar que esto suponga causa de división o de rupturas, explica muy claramente que “los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la Santa Misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor Supremo de la Iglesia universal”.

Único Rito Romano

En la nota que acompaña a la Instrucción, del director de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, se subraya el espíritu de continuidad que subyace en los últimos pontificados respecto a la liturgia.

Ya en 1984, explica Lombardi, Juan Pablo II había “indultado” e Misal Romano de 1962 con la Quattuor abhinc annos, y recomendaba en 1988 a los obispos de todo el mundo, con la Ecclesia Dei, que “fueran generosos en conceder dicha facultad a todos los fieles que la pidieran”.

El espaldarazo definitivo lo dio el Papa Benedicto XVI en 2007 con la promulgación del Summorum Pontificum, en el cual se daba un paso más hacia la “normalización” del uso del Misal de 1962.

Uno de los principios que el Papa indicaba, y que ha contribuido a recuperar la liturgia antigua, ha sido el reconocimiento de dos formas de celebrar el Rito Romano, un uso “ordinario” y uno “extraordinario”, ambos con la misma dignidad y reconocimiento.

“Ambas formas son expresión de la misma lex orandi de la Iglesia”, afirma la Instrucción actual, en línea con lo dispuesto en el Summorum Pontificum. “Por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria debe ser conservada con el honor debido”.

En este sentido, el texto recuerda que “no hay ninguna contradicción entre una y otra edición del ‘Missale Romanum’. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser de improviso totalmente prohibido o incluso perjudicial”.

Al contrario, la Instrucción quiere asegurar el acceso de todos los fieles que lo deseen a la “forma extraordinaria”, a la que considera “un tesoro precioso que hay que conservar”.

Normalización

De hecho, la Instrucción consigna una serie de normas que indudablemente contribuirán a favorecer este acceso de los fieles al uso antiguo, en las propias parroquias, así como la posibilidad de rezar el Triduo Santo y de rezar con el antiguo breviario en latín.

Además se considera idóneo para celebrar esta Misa a cualquier sacerdote que no tenga impedimento canónico, y que conozca suficientemente el rito y el latín.

Se encomienda también a los obispos que “garanticen el derecho de los fieles” a poder celebrar la liturgia según la forma extraordinaria, y que tomen las disposiciones necesarias para que haya lugares en la diócesis donde se pueda celebrar.

Más aún, se dispone que en los seminarios se puedan formar a los futuros sacerdotes para que conozcan la forma extraordinaria y puedan celebrarla.

El Papa ha dispuesto que sea la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”, y no la Sagrada Congregación para el Culto Divino, la que tenga todas las competencias a la hora de defender el derecho de los fieles a celebrar el usus antiquior.

En definitiva, como afirma la nota de Federico Lombardi, ésta “trata de promover –según la intención del Papa – el uso de la liturgia anterior a la reforma por parte de sacerdotes y fieles que sientan este deseo sincero para su bien espiritual”.

“Más aún, trata de garantizar la legitimidad y la eficacia de dicho uso en la medida de lo razonablemente posible”, añade, reiterando “con mucha fuerza” el “espíritu de comunión eclesial, que debe estar presente en todos -fieles, sacerdotes, obispos- para que el objetivo de reconciliación, tan presente en la decisión del Santo Padre, no sea obstaculizado o frustrado, sino favorecido y alcanzado”.

Por Inma Álvarez

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ZENIT Staff

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